domingo, 9 de octubre de 2011

Los sueños y el factor sorpresa

Pese a que es un tema del que soy consciente desde hace ya mucho tiempo, el hecho es que esta mañana, como nunca, me impresionó lo que podríamos llamar “el factor sorpresa de los sueños”. En efecto, los sueños, pese a ser creación de cada uno de nosotros, poseen la facultad de sorprendernos, de representar imágenes y sucesos que no esperamos, de asustarnos, de pillarnos de imprevisto y de remecernos sin que podamos poner las providencias mentales ni emocionales para evitarlo. Simplemente, nos superan. Se trata de nuestra mente, de nuestros mapas cognitivos, de nuestras emociones, de nuestros sentimientos. Debería ser posible, entonces, que nada de lo que representamos en ellos nos asombrara, que supiéramos siempre de antemano qué va a ocurrir. Sin embargo, pese a salir de nuestro propio mundo vivencial, nuestros sueños nos convierten en meros espectadores y, por ello, no sólo nos sorprenden sino que a veces nos asustan al punto del terror. Y, lisa y llanamente, no hay nada que podamos hacer para evitarlo.

Esta mañana tuve un sueño muy “de los míos”, o sea, largo, con trama compleja y sólida, personajes definidos y acontecimientos claros. Cuento corto: yo había sido infectada por algún tipo de organismo extraterrestre y la metamorfosis que iba a operarse en mí y en otros infectados sería gradual (y desconocida para mí, la soñadora). En algún momento, percibía que quienes estaban ya bajo la influencia del organismo se mantenían hieráticos, de pie, y con una extraña bolsa colgando de una de sus manos. La bolsa, en realidad, era una doble bolsa: la primera colgaba directamente de la muñeca, mientras que la segunda, más grande, colgaba de la primera, de manera que el resultado final podría recordar a un reloj de arena. Yo no tenía ni idea de cuál era la función de esa extraño adminículo, pero muy pronto lo veía colgar de mi propia muñeca. Por ser yo la primera infectada, imaginaba que sería la primera en sufrir el cambio o transformación. De pronto, los infectados (varios) estábamos sentados en una gran habitación (supuestamente, mi casa) y yo comenzaba a sentir un adormecimiento general y, finalmente, me dormía, cayendo mi cabeza hacia adelante. En ese mismo instante, la bolsa más pequeña se activaba, se convertía en una especie de flotador y se colocaba en mi cabeza, rodeándola a la altura de mi frente, protegiéndola de eventuales golpes. Por lo tanto, sólo en ese preciso instante yo, la soñadora, la “dueña” del sueño, la supuesta artífice de su trama e imágenes, supe para qué servía el adminículo que yo misma había creado, que mi mente había fabricado...

Definitivamente, hay mucho aún que descubrir con respecto al mundo de los sueños, pero una cosa está clara: perteneciendo a la mente de cada ser humano y pese a ser la respuesta a nuestro marco experiencial y vivencial, el hecho es que los sueños son el reflejo claro de que nuestra mente funciona a varios niveles de forma paralela, de manera que, como dice claramente el viejo dicho, “la mano derecha no sabe lo que hace la mano izquierda”. Un tanto inquietante, pero cierto...

Santiago, 09 de Octubre de 2011

9 comentarios:

  1. Somos artífices de nuestras vidas, pero ¿también de nuestros sueños? ;)

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  2. sólo sé que sabemos poco de nuestra vida y de la realidad que nos rodea, por lo tanto, mucho menos de nuestros sueños... que pienso, son tan parte de nuestras vidas como la consciente y práctica del día a día.

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  3. Lo que me parece curioso a mí es que mientras en nuestras vidas existen cientos y miles de posibilidades de que los imponderables, el medio, las personas que nos rodean, etc, nos sorprendan y nos veamos de pronto sobrepasados, incluso, por los eventos, los sueños, que son parte de nuestra vida mental y emocional y que salen de nuestra psiquis, tengan también esa capacidad de sorprendernos. Es como si estuviéramos escribiendo un libro y de pronto comenzaran a aparecer en éste cosas que nunca se nos habìa ocurrido escribir pero que, sin duda, nadie màs que nosotros escribiò... En general, la mayorìa de las personas, sobre todo llegados a cierta edad, nos consideramos bastante predecibles para nosotros mismos. Sin embargo, los sueños escapan totalmente a esa predictibilidad, como si en lugar de salir de nosotros salieran de otra parte que no tiene nada que ver con nosotros... Un curioso juego de nuestra propia mente... ;)

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  4. La mente tiene un tamaño universal que pasa, o no, por la consciencia.
    Para mí, los sueños son un regalo extraterrestre. Hay una cierta cantidad de "recableado" en nuestros conceptos que no pueden ser sólo un producto químico/biológico.
    Hay un ser "distinto" en la realidad que observamos y no percibimos que es el que genera la parte que sí percibimos.
    Un abrazote, Thamar.
    E impactado con tu "sueño".

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  5. un juego con los sueños, nena, en el que deberíamos tener más participación, más conocimiento...pienso que el enorme desconocimiento de nuestra esencia (que, fijo, está muy lejos de nuestro alcance)y la pobre percepción de la realidad que procesamos, nos impide manejar o integrar la mecánica de los sueños en nuestra existencia.Y me temo, que es algo vital... super interesante su sueño y me alegro que haya encontrado la respuesta...creo que para eso están, para indicarnos el camino.

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  6. Totalmente de acuerdo con Uds.: los sueños son una parte fundamental de nuestra esencia, tanto desde un punto de vista biológico como mental y espiritual. Y es realmente sorprendente lo poco que sabemos de ellos y cuánta especulación existe con respecto a su sentido, su importancia en nuestras vidas y en nuestro desarrollo mental, emocional y actitudinal... No me cabe duda que debe haber sesudas investigaciones en muchas Universidades del mundo, pero pese a la extensa literatura psicológica existente, el hecho es que las respuestas aún son especulativas, sin certezas, sin claridad, sin nada en concreto que nos explique el por què de los sueños y su función en nuestras existencias... Y esto es un desafío que todos/as podríamos ponernos a nosotros/as mismos/as, pues todos (con mayor o menor intensidad) soñamos... Y quièn sabe qué maravillosas e interesantes cosas descubriríamos sobre nosotros mismos, nuestra vida y el mundo y cosmos que nos rodea... :-)

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  7. Esta mañana, mientras llevaba a Maián al colegio en el auto, me contó el sueño que tuvo anoche: ella, la mamá y el papá tenían tres flores, una cada uno; el papá tenía un girasol, la mamá tenía una rosa y ella tenía una cala. Estábamos los tres en el supermercado Jumbo y, en el suelo, ella veía el ataúd de Violeta (Parra). El ataúd era café claro y estaba solo, sin nadie ni adornos alrededor; era como si a nadie le importara la Violeta. En el Jumbo había también una máquina destructora de flores, pero nadie quería usarla. Maián pensaba que sólo podíamos hacer dos cosas con las flores: o llevárnoslas o dejárselas a la Violeta. Ella optaba por lo segundo y la depositaba al lado del ataúd, no encima. El ataúd estaba cerrado pero con una ventanita para verle la cara, como cuando fuimos al funeral de la tía Eliana.

    Este sueño de mi hija me impactó mucho... Está tan cargado de símbolos y de imàgenes significativas... Y tiene 7 años... :-)

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  8. muy buen tema Thamar, los sueños para mi es el mundo particular de cada uno, es el lugar de donde venimos, es el mundo donde iremos, y es tan absolutamente enorme y genial, que jamas podremos ni tocar por su extension..ni entender porque no hay necesidad... solo ES

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  9. Gracias por tu aporte, Raquel, un abrazote! :-)

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